jueves, 23 de agosto de 2012

Caimán del Orinoco




Caimán del Orinoco
Hasta seis metros o un poco más. Sin embargo, siendo un animal tan buscado por el hombre, es difícil que un caimán logre llegar a estos tamaños sin ser cazado y hoy la mayoría de los caimanes observados miden entre 3 y 4 metros.
Es un animal de crecimiento lento. Cuando llega a la madurez, aproximadamente a los 13 años, alcanza un tamaño de 3 metros. A esa edad puede reproducirse, lo cual hace entre los meses de enero y febrero. La hembra construye su nido con ramas de árboles y arena, a la orilla de los ríos, donde deposita entre 40 y 70 huevos. Entre marzo y abril, cuando van a nacer los caimancitos, la hembra regresa al nido y ayuda a sus hijos a llegar al agua, donde los protegerá de otros depredadores.
En el pasado el Caimán del Orinoco se encontraba en casi todos los ríos de gran cauce y aguas turbias de la cuenca del Orinoco en Venezuela y Colombia, tanto en tierras bajas, a lo largo de llanos y sabanas inundables, áreas boscosas del sur del país y hábitats adecuados hacia el pie de monte andino. Actualmente, permanecen en unas 15 poblaciones pequeñas y aisladas entre sí, en los ríos Tucupido en el estado Portuguesa, Capanaparo en Apure, Cojedes y Sanare en el estado Cojedes y en la represa de Camatagua en Aragua, así como en el río Caura en el estado Bolívar.






Es en realidad un cocodrilo no un caimán. Su piel es de color verde grisáceo en la región dorsal y blanco en el vientre. Su cuerpo está cubierto por hileras de escamas que tienden a sobresalir como si fueran gruesas espinas. Tiene un hocico relativamente largo, estrecho y ligeramente curvado hacia arriba.


Llega a medir más de 6 m de largo. Pesa hasta 430 kg. Se alimenta de peces, aves, tortugas, babas y mamíferos como chigüires, lapas.  Es el único cocodrilo cuya distribución está contenida en una sola cuenca hidrográfica. Sus hábitats principales en Venezuela se encuentran al Sur del Orinoco y en los estados Apure, Cojedes, Guárico y Portuguesa. Hoy día se encuentra casi extinto en Colombia.

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El Manati


El manatí (Trichechus manatus), es un mamífero acuático que habita en las costas y en las desembocaduras de los ríos y está presente en el sur de los Estados Unidos, en Centro América y en la costa norte de Sur América, desde Colombia hasta Brasil.
En Venezuela, se encuentra en algunas de nuestras costas, en el Lago de Maracaibo, en los Llanos y en ríos como los caños del Delta del Orinoco. Su peso oscila entre los 200 y 600 kilos, dependiendo de la especie.

Son animales herbívoros que se alimentan exclusivamente de vegetación sumergida o flotante, pasan la  mayor  parte  del  día  alimentándose  y  pueden  comer  hasta  50 kilogramos  de vegetación a diario. Pero su alimentación es más frecuente justo antes del invierno, por necesitar más energía para  mantener su temperatura corporal en aguas más frías. Pasan casi toda su vida sin salir del agua y, cuando lo hacen parcialmente, es para respirar. Duermen a ras del agua en remansos tranquilos, sombreados y protegidos.

Estas especies, tienen pelos aislados, parecidos a cerdas dispersas por todo su cuerpo,  semejante al de las focas y gruesos bigotes en sus hocicos. Sus ojos son pequeños, pero aun así, tienen un alcance completo de visibilidad tanto en el día como en la noche. Carecen de oído externo pero pueden escuchar sonidos a distancia. Su cola, en forma de remo,  la utilizan  para   mover sus cuerpos a través del agua. Tienen dos miembros en la parte anterior de  su cuerpo, los cuales usan para diversos fines, entre ellos el de conducir su cuerpo al nadar y palear los alimentos al momento de alimentarse.

Las hembras llegan a una madurez entre los 5 y 9 años de edad, y su reproducción es lenta. Luego de 12 a 13 meses de gestación, la hembra manatí busca un lugar tranquilo, poco profundo, donde pueda tener su cría. El bebe manatí en su etapa juvenil puede permanecer cerca de su madre por unos meses o hasta  por dos años, pero algunas veces, la cría trepa o descansa  sobre la espalda de su madre, mientras que ella se alimenta o duerme y sube a la  superficie a tomar  aire.  Cuando ella lo hace, la cría toma leche de las mamas de la  madre que  están bajo sus aletas.  El padre no participa en el cuidado de la cría, y la madre y el padre  no  permanecen juntos formando pareja luego de la gestación.




Los manatíes no nadan con rapidez debido a su peso y tamaño, lo que los hace vulnerables ante la dificultad de esquivar con rapidez una embarcación a gran velocidad. Por otra parte, los botes manejados a grandes velocidades, no proveen oportunidad a sus operadores para ver a simple vista manatíes sumergidos; estos factores son determinantes en accidentes de atropello o golpes a estos mamíferos.

Hoy en día se sabe que quedan muy pocos manatíes y son considerados como una especie en peligro de extinción, siendo el Delta del Orinoco la región con mayor abundancia de este único animal. Su protección no sólo depende de los organismos públicos y privados dedicados a la conservación, el reto de preservar esta especie también le corresponde a los deltanos, pues es de ellos la misión de cuidar los tesoros de esta tierra y la vida que en ella habitan.

Los manatíes, al igual que otras especies amenazadas,  pueden ser salvadas a pesar de todos los peligros que enfrentan. Pero para ello es necesario que toda la sociedad se lo proponga y entre en acción cuanto antes con planes conservacionistas que eviten su extinción.

El manatí es en definitiva, una especie en extinción que no debe desaparecer.